Salud mental: la importancia de escuchar y dar voz
¿Qué significa realmente escuchar a una persona que atraviesa dificultades de salud mental?
Cuando hablamos de salud mental, solemos destacar la importancia de escuchar, comprender y acompañar. Sin embargo, escuchar no consiste únicamente en prestar atención a lo que alguien siente o darle un espacio para expresar sus dificultades. También implica reconocer su experiencia, tener en cuenta sus necesidades y permitirle participar en las decisiones que afectan a su vida.
Esta reflexión se encuentra en el centro de la campaña de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el Día Mundial de la Salud Mental 2026, bajo el lema «Escuchemos a las personas con experiencia vivida: voces reales, cambio real».
La propuesta invita a reconocer que quienes han atravesado problemas de salud mental poseen un conocimiento valioso sobre su propia experiencia. Un conocimiento que no sustituye al de los profesionales, pero que resulta imprescindible para construir una atención más cercana, respetuosa y adaptada a las necesidades reales de cada persona.
La experiencia personal también es una forma de conocimiento
Dos personas pueden compartir un mismo diagnóstico y, sin embargo, vivir situaciones muy diferentes.
La forma en que experimentan los síntomas, las dificultades que encuentran en su vida cotidiana, sus relaciones personales o sus expectativas respecto al tratamiento no tienen por qué ser iguales.
Por eso, comprender un problema de salud mental requiere algo más que identificar síntomas o establecer un diagnóstico. También es necesario conocer cómo vive esa situación la persona, qué significado tiene para ella y qué aspectos de su vida se están viendo afectados.
La OMS destaca precisamente el valor de esta experiencia vivida: aquello que una persona conoce porque lo ha experimentado directamente y que puede aportar una perspectiva diferente a la que ofrecen los conocimientos teóricos o profesionales.
Reconocer esta perspectiva permite comprender mejor las necesidades individuales y también identificar dificultades que, en ocasiones, pasan desapercibidas dentro de los sistemas de atención.
Escuchar no es lo mismo que decidir por alguien
En un proceso terapéutico, la escucha constituye una parte fundamental de la relación entre la persona y el profesional. Pero escuchar no debería significar que todas las decisiones recaigan exclusivamente en quien ofrece la atención.
Una persona puede necesitar orientación, información y acompañamiento profesional y, al mismo tiempo, tener sus propias preferencias, preocupaciones y expectativas sobre el tratamiento.
Poder expresar esas preferencias, comprender las distintas opciones y participar en las decisiones favorece una relación terapéutica basada en el respeto y la colaboración.
Esto no significa que el profesional renuncie a su criterio clínico ni que todas las decisiones sean sencillas. Significa reconocer que el conocimiento especializado y la experiencia de quien consulta deben encontrarse dentro de un proceso compartido.
La participación de la persona no es un elemento secundario de la atención: forma parte de una manera de entender la salud mental que reconoce su autonomía y singularidad.
Más allá de la consulta: dar voz para transformar la atención en salud mental
La propuesta de la OMS no se limita a la relación individual entre paciente y profesional.
La campaña de 2026 señala que las personas que han vivido problemas de salud mental deberían participar también en la planificación, el desarrollo y la evaluación de los recursos destinados a atenderlas.
Con frecuencia, se invita a estas personas a compartir sus testimonios, pero no siempre se les ofrece la posibilidad de intervenir en las decisiones que determinan cómo funcionan los servicios o qué necesidades se consideran prioritarias.
Su participación puede ayudar a identificar barreras para acceder a la atención, mejorar los apoyos disponibles y desarrollar recursos más adecuados a las realidades de quienes los utilizan.
La OMS también subraya la importancia de avanzar hacia modelos de atención comunitaria, que favorezcan la autonomía, los derechos y la participación social de las personas con problemas de salud mental.
Se trata de un cambio de perspectiva: no pensar únicamente qué atención se ofrece, sino también cómo se construye y con quién se toman las decisiones.
El valor de sentirse escuchado durante un proceso terapéutico
Acudir a terapia puede implicar hablar de experiencias difíciles, reconocer emociones que cuesta expresar o revisar aspectos de la propia historia que no siempre resultan fáciles de comprender.
En ese contexto, encontrar un espacio donde poder hablar sin sentirse juzgado y donde las preocupaciones sean tomadas en serio puede facilitar la construcción de una relación de confianza.
La escucha terapéutica no consiste únicamente en recibir información. También requiere prestar atención a la manera particular en que cada persona vive lo que le ocurre, evitando reducir su experiencia a una etiqueta diagnóstica.
Un diagnóstico puede ser importante para orientar la valoración y el tratamiento, pero no define por completo a una persona ni explica todos los aspectos de su vida.
Por eso, una atención individualizada necesita considerar tanto los aspectos clínicos como la historia personal, las relaciones, el contexto y los recursos de cada individuo.
Una salud mental más participativa y respetuosa
La campaña de la OMS nos recuerda que mejorar la atención en salud mental no depende exclusivamente de disponer de más conocimientos o recursos, aunque ambos sean fundamentales.
También requiere revisar cómo nos relacionamos con las personas que necesitan apoyo, qué espacio les damos para expresar sus necesidades y hasta qué punto participan en las decisiones que afectan a su bienestar.
Escuchar implica reconocer que nadie conoce de la misma manera una experiencia que quien la ha vivido. Y que esa perspectiva, cuando se integra con los conocimientos profesionales, puede contribuir a una atención más completa.
No se trata únicamente de dar voz, sino de que esa voz tenga un lugar real.
La mirada de Clínica EOS: cada persona tiene una historia que merece ser escuchada
En Clínica EOS entendemos la salud mental desde una mirada integral, en la que cada persona es mucho más que los síntomas o dificultades por los que consulta.
Nuestro enfoque busca tener en cuenta su historia, sus vínculos, sus circunstancias personales y la manera particular en que vive aquello que le sucede.
Desde la psicología y la psiquiatría, consideramos fundamental construir espacios de escucha y acompañamiento en los que el conocimiento profesional pueda encontrarse con la experiencia de cada persona, respetando sus necesidades y su participación en el proceso terapéutico.
Porque una atención en salud mental verdaderamente centrada en la persona no consiste únicamente en escuchar lo que le ocurre, sino también en reconocer su voz y su capacidad para participar en las decisiones sobre su propia vida.
Si quieres conocer más sobre este enfoque, puedes consultar la campaña del Día Mundial de la Salud Mental 2026 de la Organización Mundial de la Salud o contactar con Clínica EOS para recibir información sobre nuestra atención psicológica y psiquiátrica.


